7.9.08
CANCIÓN DE CUNA PARA MI HERMANO EXTRATERRESTRE
Ya es hora
de jugar duro
y te acordás de los perros
cuando sueñan que son hombres.
Cerrás los ojos
y ves lo que ellos ven:
antiguos profanadores
de tumbas,
los primeros indios que pisaron tu desierto.
Yo por hoy apago las luces
y me veo
sola,
repitiendo
nuestra canción de cuna:
“es tan de noche
para morir con las manos vacías,
las manos llenas de fuego—
creo que sueño
con vos”
Un poco triste,
pienso
que puedo estar dormida
y ser, en realidad,
el
último
coyote
en un planeta enemigo de
la música.
Una especie
de recurso violento,
escondido en los peinados sudamericanos
que las nenas abandonaron
en la calle.
Linda Kuntz
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1 comentario:
amo este poema como si no lo hubiera escrito
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